Relatos de jovenes gays con fotos

Relatos de jovenes gays con fotos

Entre primos... primores

Todo en mi vida estaba bien, soy un chico de 20 años, estudiante de la carrera en ciencia política. Vivía en México, en donde también viven mis padres y digo los tres porque yo soy hijo único.

Me considero una persona singular, pues las características que poseo o creo poseer no están presentes en el común denominador de nuestra sociedad. Físicamente soy alto (1.82cm.), de piel blanca, cabello en color castaño claro, ojos en color verde oscuro, nariz delgada, delgado con abdominales ligeramente marcadas y cubiertas por un ligera capa de vellos delgados y claros, pecho medianamente amplio con unas tetillas rosa oscuro con algo de vello, también delgado y de color claro, un trasero estrecho pero realmente firme e igualmente cubierto por vello ligero, delgado y claro, mis piernas son largas, fuertes por correr diariamente y hacer algo de ejercicio en el gym de casa.

Cierto día mis padres me informan que estarán un par de meses fuera del país, en Europa y que aprovecharán para remodelar la casa en donde vivimos, por lo que tendría que ir a la casa de mi primo Eugenio a vivir ese par de meses.

La verdad no me gustó mucho la idea, mi primo no me caía muy bien, pero tampoco mal, de hecho nuestro trato era poco, muy poco. Pero siempre sentí una atracción física por el. Eugenio es alto, un poco menos que yo pues mide como 1.70cms., es blanco, bronceado, ojos café claro, pelo castaño claro corto, muy corto casi rapado, barba de candado, pero lo que más me atraía era su cuerpo también cubierto por un ligera capa de vello fino y castaño, un cuerpo exquisito pues diariamente iba al gimnasio antes de las siete de la mañana, con unas piernas anchas y fuertes que se entallaban en sus jeans siempre deslavados, una espalda ancha, unos brazos gruesos y bronceados, un pecho que se antojaba espectacular también bronceado pero con unas tetillas espectaculares, bien trabajadas y también bronceadas, con un pezón mediano en color rosa oscuro, el tenía 28 años, el tenía novia y varias novias porque era un mujeriego. La verdad es que a mi me cohibía pues el tenía fama de además de mujeriego, ebrio, parrandero y gustaba de disfrutar molestando a los demás.

Finalmente mis padres salieron del viaje, el chofer y yo los llevamos al aeropuerto con destino a Houston y de ahí volarían a Bruselas para iniciar con su trayecto. Regresamos a casa, subí mis maletas a mi auto y me fui a la casa de mi primo que también que por ser soltero aún vivía con sus padres, aunque todo era como si vivera solo porque ellos jamás estaban en casa, mi tío tiene una constructora y mi tía dedica su tiempo a ir al club, a desayunar con sus amigas, a salir con sus hermanas de compras o de paseo, etc., el caso es que nunca están.

Finalmente llegué a la casa de mi primo, el jardinero abrió el acceso y me estacioné en las cocheras de la casa, para entonces había ya salido la nana de Eugenio, una empleada, quien me recibió con alegría y le indicó al jardinero que llevase mis maletas al interior de la casa, dejándolas en el recibidor al pie de las escaleras.

Como de costumbre mis tíos no se encontraban en casa y Eugenio que no hacía nada más que "ayudar" a mi tío se encontraba en casa como siempre que no estaba en fiestas o con los amigos embriagándose. Finalmente, la nana me instaló en mi recámara en el segundo a un lado de la de mi primo Eugenio, yo me comencé a instalar.

Así transcurrió el día, alrededor de las 8 de la noche tocaron a la puerta era la nana que me pedía bajara a cenar al comedor, lo que hice en ese momento, al bajar ahí estaba mi primo sentado, solo. La nana y otra empleada nos sirvieron y se retiraron, un silencio sepulcral invadió el salón comedor. Ninguno de los dos articulaba palabra, hasta que mi primo dijo:

Y tu, que?

Yo que?, respondí. Pues nada mis papás están de viaje y he venido a vivir aquí un par de meses

A lo que el respondió con un largo : mmmmm….

Yo lo veía, y solo de verlo sentía una enorme desesperación en mi interior, era un mar de sentimientos y en mi privaba una gran confusión, pero mientras más lo veía más me gustaba por esos ojos de hombre malo, por lo cortante de sus palabras, por la forma de su cuerpo, por su piel bronceada.

Finalmente el dejó sus cubiertos y lanzó su servilleta a la mesa diciendo:

Ya terminé ahí te ves

Entonces se dirigió a una de las empleadas y le dijo que tomaría una ducha y que le pidió que avisara al mismo jardinero que quería su camioneta en una hora (una camioneta nueva, alta y negra) en la entrada. Luego subió a su recamara.

Terminé mi cena y me despedí de la servidumbre, fui al segundo piso y me dirigí a mi recámara. Desde ahí podría escuchar el agua caer, y me imaginaba como el agua caía sobre el cabello corto de mi primo, recorriendo sus ojos, nariz y boca, para luego recorrer su barba de candado y resbalar por su ancho cuello, y luego perderse por su pecho y abdomen entre sus pequeños vellos, imaginaba como recorría con su manos su cuerpo. En ése momento, no obstante el miedo que el me provocaba, yo pensaba en que eran mis manos las que se perdían entre su cuerpo, quien lo enjabonaba y quien lo tocaba lentamente mientras el agua tibia corría su cuerpo. Cuando de repente escuché como el agua cedió y cerró la llave.

Pasaron algunos minutos y yo no tenía nada que hacer, estaba solo, por ello decidí que era una buena idea ir al estudio que mi tío tenía al lado de su habitación entre la de él y la de mi primo, lugar en el que el tenía algunas buenas colecciones literarias, abrí mi puerta salí despacio y en silencio. Fui al estudio tomé un antiguo texto de poesía española, incluso con las hojas desprendidas, y me dispuse a regresar a mi habitación, pero cual sería mi sorpresa, cuando al llegar a la puerta de la habitación de mi primo su puerta se encontraba abierta, decidí seguir y cuando estaba frente a ella levanté la mirada y ahí estaba el, de espaldas a mi desnudo secándose la polla con una toalla blanca, y unas nalgas blancas del lugar en donde no le daba el sol cuando lo tomaba, aún con el cabello mojado y en el ambiente se sentía el calor húmedo que salía de su baño y un olor a jabón y loción, para mí fue toda una sorpresa, todo un espectáculo tener aquella belleza frente de mi, desnudo.

Entonces no se porque, comenzó a surgir en mi el miedo y la pena y sin querer y sin saber el como tiré las hojas del viejo y maltrecho texto, entonces mi primo inmediatamente volteó a su puerta y ahí estaba yo, apurado recogiendo todas las hojas que había tirado. Entonces el me dijo que recogiera eso y que pasara que quería consultarme algo.

Yo entré temeroso a su habitación con el libro y las hojas en las manos. El me dijo que me sentara en la cama mientras se paseaba desnudo frente a mi, yo no apartaba mi mirada de su polla flácida colgando delante de unos huevos oscuros y grandes cubiertos de mucho bello también claro, pero un poco más oscuro. Entonces el me dijo:

Oye, tu que? Te vas a quedar aquí o que?

A lo que yo conteste: si, estoy cansado porque tuve una mañana ajetreada con la salida de mis padres.

Y tu novia? ¿porqué tienes novia, no?

Yo conteste que no, y el me dijo:

No me digas primito, que eres puto

Yo no supe que contestar, temblaba de miedo y solo quería salir de ahí. No conteste nada, y el me dijo:

Dame esos boxers blancos que están en la cama, yo volteé y a mi derecha estaban, los tomé, me levanté, me dirigí hacía el y se los entregué, se los di en la mano y el los soltó, cayeron al suelo, yo instintivamente me agaché a recogerlos cuando el me dijo:

Si, eres puto, no cabe duda.

Dicho esto y cuando me levantaba para incorporarme el con una de sus grande manos tomo mi cabeza y la dirigió a su preciosa polla contra la cual me restregó la cara, mientras decía:

Órale, aproveche puto cabrón!!!, desde aquí me quiero ir bien caliente.

Yo, con miedo aún, abrí la boca, tiré los boxers y sujeté sus nalgas dura y velludas con mis manos comencé a pellizcarlas y a masajearlas, impresionantemente su polla comenzó a crecer mientras lentamente yo la recorría de arriba abajo por afuera, luego comencé a tragarmela, su sabor era el de los líquidos preseminales, un poco de loción y olía bien, a jabón. Lentamente comencé a succionar a bombear mientras el dirigía mis movimientos con su grandes manos, lentamente el fue retrocediendo hasta quedar el sentado en la cama con sus fuertes piernas abiertas y yo en medio, cuando sentí que se venía porque me oprimió con más fuerza y me follaba la boca con más rapidez, la solté y comencé a pellizcarle con la boca los huevo, dándole pequeñas succionadas, el ya no podía más pero yo aún quería disfrutar, solté sus huevos, y ya recostados me dirigí a las tetillas, para entonces yo ya estaba desnudo y sentía como mi pene rozaba con su abdomen, prácticamente me estaba masturbando con él.

En sus tetillas me recreé, comencé a succionarlas con fuerza mientras el oprimía mi cabeza contra su cuerpo, le levanté las manos y comencé a lamer sus axilas que también eran velludas, yo sentía su sabor salado y sus vellos recorrer mi lengua.

Luego recorrí todo su cuerpo hacía abajo lentamente hasta llegar a su polla que estaba a reventar, con unas grandes venas saltadas y la cabeza roja, entonces el me dijo:

Órale, pinche primo puto, enfúndesela, siéntese y métasela todita.

A lo que yo respondía:

No, eso no quiero, y me la volvía enfundar en la boca, mi primo no pudo más y solo atino a tomarme con las manos la cabeza y con fuerza oprimirme contra ella hasta que me la tragué y el se vino, diciéndome:

Trágatela toda puto, trágatela a lo que yo obedecía aunque por la abundancia de su leche un poco se me salió, pero luego la recogí con mi propia boca.

Estuvimos unos minutos recostados, el se levantó, tomo sus boxers, cortos, blancos y ajustados que resaltaban divinamente con su color de piel, se los puso y comenzó a vestirse, yo comencé a hacer lo mismo y sin decir más palabras me disponía a salir de la habitación cuando me dijo:

Primo, no quieres venirte un rato conmigo

A lo que yo dije que si.

Terminó de vestirse, bajamos y su camioneta negra, limpia, impecable lo esperaba. Nos subimos y salimos de la casa, fuimos a un antro y de ahí a la casa, alrededor de las 3 de la mañana. Con el control remoto abrimos las puertas desde la camioneta, entramos a las cocheras y Eugenio cerró las puertas aún sin bajar de la camioneta. Volteó me miró y lentamente desabrochó sus jeans negros, se bajo el boxer, se sacó la polla, volteó a verme y me hizo una seña mirando hacía su polla, diciendo:

A disfrutar

Yo solo atiné a mamársela, como desesperado mientras abría su camisa sin quitársela, de pronto el me tomó de la cintura y sin más me volteó me bajo el pantalón y me cargó hasta su pene donde me le enterró en el ano, el dolor fue insoportable, incluso lloré, pero lentamente fue cediendo, con las manos tomé el volante aferrándome a el mientras el toscamente, pero sin lastimarme dirigía los movimientos de mi cadera, yo sentía como el solo atinaba a abrir más sus piernas a fin de penetrarme con mayor facilidad y en mi espalda, ya desnuda, sentía el calor de su pecho incluso se impregnaba su sudor en ella.

Finalmente el se vino y yo también manchando con mi semen todo el tablero, yo me desprendí de él cuando su polla se había aflojado y me subí los pantalones, y el igual. Bajamos de la camioneta, nos dirigimos a la casa, entramos y mis tíos aún no llegaban, subimos a las recámaras y como la mía se encuentra primero en el pasillos pues entré, el entró detrás de mi y entonces solo me oprimió la cola contra su polla, mientras introducía su mano a mi playera, restregaba con fuerza y comenzaba a recorrer mi pecho, luego simplemente en forma lenta me soltó y me dijo:

Muy bien, tengo mi zorrita en casa, pinche primo puto, te busco mañana. Créeme, te buscó.

Ese fue el inició de los mejores meses de mi vida, esto solo fue parte de lo que sucedió, solo el inicio……


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